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lunes, 10 de junio de 2013

La Isla del Tesoro, de Robert Louis Stevenson

Ya he contado en alguna ocasión que no me acerqué de pequeña, cuando debía, a la literatura de aventuras clásica. Lo he hecho ahora, de mayor, y me arrepiento profundamente de haber hecho el tonto hasta ahora. Y digo el tonto porque no es que no lo haya leído porque no quisiera, sino porque pensaba que estaría escrito en lenguaje arcano y que me costaría entenderlo. En realidad esto me pasa por haber leído a Poe demasiado temprano y meter en el mismo saco decimonónico a todos los escritores que me olieran a "antiguo".
Creo que todo el mundo tiene una ligera noción del argumento de La Isla del Tesoro, si no es por haberse leído el libro será por la gran cantidad de versiones y homenajes que se le han hecho. Es algo que está en la imaginería popular. Sin embargo los detalles son los que le proporcionan originalidad a la lectura de la novela.
Un tipo extraño, aparentemente bucanero, se hace un hogar en una habitación de la posada de los padres del joven Jim Hawkins, manteniendo a la concurrencia bajo coacción las noches en que el ron corre desaforado por las venas. A la muerte de éste se precipitan los acontecimientos: el joven Hawkins encuentra un mapa en el baúl del bucanero, y huye con él a tiempo, pues un grupo de gente nada deseable ataca la posada y la quema.
El joven, con ayuda del doctor Livesey, decide ir a buscar el tesoro, y será en la isla donde se desencadenen toda una serie de acontecimientos y aventuras.
El libro se lee rápido, organizado en capítulos cortos que te dejan con ganas de saber qué ocurrirá a continuación, y la historia se hace entretenida y amena. Las descripciones son geniales, hacen que te introduzcas de lleno en el mundo del mar, sin sentirte mal por no tener ni idea de términos marinos.
Los personajes son muy reales. Quizás un poco ingenuos (los “buenos”, por decir algo), pero se les coge cariño enseguida.
Lo único malo es que me tenía que recordar continuamente que debía leerlo con una mentalidad más “antigua”. Será por el hecho de conocer la historia (de oídas) con anterioridad, pero creo que he pecado de “listilla” en esta lectura. Había cosas que eran evidentes, y cuando pensaba: “oh, por favor, cómo no te das cuenta”, me obligaba a imaginarme leyéndolo en el siglo XIX, con mis enaguas y mi corsé. ¿Nos hemos vuelto menos ingenuos? Es otra de las razones por las que lamento no haberlo leído de niña, que aunque tenía la misma tendencia a ser una pedante, por lo menos tenía menos experiencia lectora (y de todo lo demás), y lo habría disfrutado aún más.
Y digo aún porque, pese a pecar de listilla, me ha encantado. Aún cuando creo que lo sé todo, y que lo preveo todo, Stevenson se ha reído de mi desde su tumba, me ha sorprendido en algunas escenas y en algunos giros.
Lo recomiendo sin dudar, pero es más, si tenéis cerca a algún pre- adolescente al que le guste leer un poco, dejad este libro en sus manos porque algún día os lo agradecerá. Es un imprescindible.

La Isla del Tesoro
Robert Louis Stevenson
Editorial El País (Colección Aventuras)
269 páginas

martes, 28 de mayo de 2013

La Carretera, de Cormac McCarthy



Sinopsis: (contraportada): En un mundo apocalíptico donde llueve ceniza, un hombre y un chico cruzan a pie el territorio norteamericano en dirección sur. El hambre es mucho más que una preocupación diaria: es la medida de todas las cosas, y las bandas de caníbales asolan el país convertido en un yermo donde solo la barbarie ha echado raíces. El amor de un padre por su hijo es, sin embargo, la única luz de una tierra que ha perdido a sus dioses. Quizá el fuego de la civilización no se haya apagado para siempre.

No me atrevía mucho a acercarme a este libro, porque cometí el error de ver primero la película y no me gustó mucho. No le vi mucho sentido, era una historia de un viaje, con un inicio, pero sin un final claro y con una atmósfera extraña y anodina. Por eso no sabía qué esperar de esta novela, aunque por otra parte, todo el mundo decía que era genial, de obligada lectura, un clásico. Ahora puedo decir que coincido con éstas últimas opiniones.
Lo primero que he de señalar es la narración. Es extraña. Es una narración en tercera persona que a veces se convierte en introspectiva del protagonista. Y con pocas explicaciones, pocas palabras. Pero las justas. Gracias a esta singular forma de narrar nos introduce en una atmósfera opresiva y depresiva. Un mundo gris del que apenas conocemos lo que ven los protagonistas, pero es suficiente. No sabemos qué ha pasado, pero tampoco nos hace falta. Conocemos las consecuencias y son aterradoras. Tiene una profundidad espectacular, y consigue introducirte tanto en esa atmósfera enrarecida, gris y tétrica que me sorprendía encontrar color cuando dejaba el libro. Me ha llegado tan hondo que hasta he soñado con él.
Apenas hay personajes. Es la historia de un padre y un hijo que hacen un viaje con el fin de sobrevivir. Son ellos dos contra el mundo, y el mundo que ha quedado es muy duro. Destacar, sobre todo, el personaje del niño. Es el contrapunto de toda la historia, la bondad en el infierno. La inocencia frente a la barbarie. La ternura frente al canibalismo extremo. Me ha encantado ese punto dulce que le da a la historia.
El padre carga sus propios traumas y sólo lucha por su hijo. Él representa el pragmatismo, pero también la lucha y, ante el niño, se pone la máscara de la esperanza.
Es un libro complicado, con una profundidad inusual y que deja una huella indeleble en el alma del lector. De obligada lectura, a mi parecer. No digo más.


La Carretera
Cormac McCarthy
Debolsillo editorial
210 páginas

jueves, 16 de mayo de 2013

Rock and RUNNERS dreams: #CHOTISRUN

Hace unos años, para mi, las palabras fiesta y deporte no podían ir en una misma frase. A no ser que fuera: ni loca voy a hacer deporte, prefiero ir de fiesta. Hoy por hoy esto ha cambiado radicalmente, y para mi ir a hacer deporte puede ser una fiesta.
Por eso me apunté al #chotisrun del día de San Isidro que organizaron las chicas de #mujeresquecorren, un movimiento social iniciado en Facebook y que une la pasión por el running con una causa solidaria: ayudar a recaudar fondos para investigar la leucemia infantil, con unoentrecienmil. Uno solo no puede hacer nada frente a la enfermedad, pero uno entre cien mil puede con todo.
Con mi dorsal solidario acudí a la cita en el Retiro. No iba sola, mi compi de carreras iba conmigo, y ella, que es más social que yo, arrastró a parte de su gente. Total, un grupo de ocho personas que iban dispuestas a pasárselo bien.

Todas mirábamos al cielo, que abrió sus compuertas y nos empapó la ropa, pero no la ilusión ni las ganas de pasarlo bien. Hay que correr, da igual que llueva o no. Para eso se inventaron los chubasqueros.
En la Rosaleda nos esperaban algo más de doscientas chicas, mujeres, de todas las edades, y una CristinaMitre, la impulsora del movimiento, visiblemente emocionada y nerviosa megáfono en mano. Nos explicó cómo comenzó la idea de mujeresquecorren, que todo surgió tras una conversación en WhatsApp con cuatro amigas y lo importante que era el dorsal solidario de unoentrecienmil. Hubo risas y aplausos, y más nervios mal disimulados. Nos anunció cómo se iba a dividir la gente: en tres grupos. El primero, capitaneado por ella misma, se llamaba “No he corrido nunca pero quiero intentarlo”. A éste se apuntarían las amigas (y prima) de Tammy, Nydia, Eva, María y Tatiana, ya que nosotras esa etapa la tenemos superada.
Las hermanas Sanfabio, Amaya y Tamara fueron unas guías de lujo para los grupos 2 y 3, llamados “corro 5 kilómetros y quiero más”, y “corro 10 kilómetros y soy una máquina”. Tammy y yo dudábamos entre el uno y el otro, porque basándonos en nuestro ritmo habitual estábamos a caballo entre ambos. Finalmente fuimos conservadoras y nos decidimos por el grupo 2, capitaneado por Amaya Sanfabio.
Antes de salir a trotar ya nos respetó la lluvia. Debió ver nuestras ganas y nuestra ilusión, y decidió darnos una tregua. Y qué verdad es que las mujeres nos tomamos esto de correr con otros matices que los hombres no saben ver. Eso de mirarte si te quedan bien las mallas antes de salir de casa es muy nuestro, y los hombres (o por lo menos mi marido, creo que es general, pero puede haber excepciones), no lo llegan a entender. O llamar a tu compañera de fatigas el día antes de una carrera para decidir qué os ponéis. Hay muchos factores a tener en cuenta: climatología, estado de ánimo, si ese día te sientes hinchada... Y somos las reinas de los complementos, nos encantan los colores, destacar que te cuidas por dentro y por fuera. Personalmente, me encantan las alas que muchas de estas #mujeresquecorren llevaban, pero no me tocaron en el sorteo...
El calentamiento fue de lo más divertido. Haciendo honor al día que era en Madrid, la fiesta de San Isidro, calentamos bailando un chotis. Por algo la quedada se llamaba #chotisrun. Nos divertimos mucho pese a los problemas técnicos que no nos dejaron disfrutar de la canción del chotis.
Tras entrar en calor de forma tan original, comenzamos el rodaje. No sabría explicar bien el recorrido, porque no conozco mucho el parque, solo sé que fuimos la mayor parte del trayecto bordeando la valla exterior, y que gran parte de ese recorrido fue cuesta arriba. Nos alegramos mucho de haber sido conservadoras, ya que, por ir de chulitas (por lo menos yo), nos costó subir algunos tramos. Pero superamos los obstáculos, seguimos tirando hacia arriba (braceando, que ayuda a subir las cuestas), y acabamos de las primeras del grupo. Gran entrenamiento, recorrimos unos 5 km en 29 minutos. Buen ritmo, y buenas sensaciones.
Al llegar, más sorpresas: hidratación (coca-cola o aquarius, lo que prefirieras), rosquillas del santo y barquillos. Más castizo, imposible.
Y para finalizar entregamos nuestros dorsales solidarios con nuestros datos escritos en el reverso para acceder al gran sorteo. Cristina Mitre, de nuevo megáfono en mano, procedió a rifar la inmensa cantidad de regalos que tenían. Tuve suerte y me tocó un curso de yoga/gimnasia facial (ya os contaré).
Y, tristemente, la jornada llegó a su fin. Hubo deporte, mantones, claveles y mucha, mucha diversión. Gracias a #mujeresquecorren por hacer de nexo de unión de muchas mujeres que quizás se sentían un poco solas al salir a correr. Gracias por la gran fiesta. ¡Nos vemos en la próxima!

jueves, 9 de mayo de 2013

La Evolución de Calpurnia Tate, de Jacqueline Kelly

Sinopsis (casa del libro): Calpurnia Virginia Tate, Callie Vee, es una niña que vive en un pueblo de Texas. A pesar de que su madre insiste en que aprenda a tocar el piano, coser y cocinar, ella está más interesada en lo que ocurre tras la puerta cerrada de la biblioteca, o en el laboratorio de su abuelo. Poco a poco irá ganándose a este señor un tanto huraño y empezará a colaborar con él en sus observaciones del medio natural, aprenderá quién es Darwin, qué son las especies y las subespecies y también lo idiotas que se vuelven los hermanos mayores cuando se enamoran.

Calpurnia Tate, alias Callie Vee, vive su desenfadada vida de niña de apenas doce años durante el verano de 1899. El cercano cambio de siglo es algo que ronda por la cabeza de todos, pensando en cómo han de cambiar sus vidas. Pero Callie no quiere que su vida cambie. Quiere jugar, quiere bañarse en el río y quiere seguir siendo una niña, no una mujer que es en lo que quiere convertirla su madre.
De naturaleza curiosa, su hermano le regalará un cuaderno para que apunte lo que observa. Será este cuaderno el que le acerque a la figura tan siniestra como interesante de su abuelo, siempre encerrado en su laboratorio, ya que se interesará por lo que escribe en el cuaderno y la aceptará como discípula. Es ahí cuando el pensamiento lógico y la vida científica se va abriendo paso por la mente de Callie, y su visión del mundo cambiará para siempre.
He de decir, lo primero, que el libro me ha encantado. Es una delicia. La narración es sencilla, en primera persona. Es la misma Callie la que cuenta su propia historia, lo que hace que sea muy divertida, ya que es una niña lista e irónica. El ser la mediana y única chica de siete hermanos hace que su vida esté llena de emociones, ya sean en forma de celos porque su hermano mayor filtree con señoritas o de rencillas con los pequeños, o en forma de ternura por el más pequeño de todos.
Los personajes están muy cuidados, Callie te da una visión muy particular de cada uno de ellos, pero eso no les resta profundidad, más bien al contrario.
Y la historia es entretenida, con infinidad de detalles que la hacen muy creíble, muy verosímil. Ignoro mucho acerca de esa época concreta en Estados Unidos, pero la imagen que te venía a la cabeza era la de la Casa de la Pradera, aunque Callie no se parece en nada a Laura Ingalls. Quizás únicamente en su rebeldía. Y es que Callie no entiende por qué ha de ser diferente su vida y sus obligaciones a las de sus hermanos. Es curiosa e inteligente, y se interesa por la naturaleza que le rodea. Durante el transcurso del año, junto a su abuelo, Callie crece y madura de una manera que jamás lo hubiera hecho si no hubiera descubierto a Darwin. Le encanta leer, como buena curiosa, y no se amilana por nada.
La verdad es que me he sentido identificada con ella, quizás por eso me haya gustado tanto el libro. Yo también era inquieta y curiosa. Quizás no tan inteligente, pero sí que me cuestionaba lo que Callie, el por qué, por el hecho de ser chica, no podía hacer lo mismo que un chico (crecí en los 80, y por aquel entonces esas diferencias estaban más marcadas que ahora). También me encantaba leer, y curiosear por ahí.
El libro es una mezcla de costumbrismo y estas dudas, que quedan sin resolver, para que el propio lector decida el rumbo que han de tomar las cosas pasada la nochevieja de 1899 y entrados ya en el nuevo siglo.
Lo recomiendo sin dudar, es corto, se lee enseguida y es una pura delicia.


La Evolución de Calpurnia Tate
Jacqueline Kelly
Roca Editorial
272 páginas

lunes, 15 de abril de 2013

Guns by Stephen King (Kindle Single)



Leer en inglés es uno de mis propósitos de este año, quiero hacerlo más a menudo pero con libros cortos y asequibles a mi pobre nivel del idioma. Ya se me pasó el empacho del año pasado, en el que cometí la locura de leerme un libro de Marian Keyes, de más de 500 páginas, sin anestesia ni nada. Fue una tarea ardua, disfruté a medias, y tuve que dejar un tiempo prudencial antes de volver a la aventura.

Ese tiempo llegó a su fin cuando vi que Stephen King, uno de mis autores favoritos, había sacado un Kindle single, que son mini-libros editados sólo para Amazon que se venden a precios muy asequibles. Concretamente fue un dólar. Me atreví con ello porque era una extensión muuuucho más corta que Rachel´s Hollidays de Keyes, y por el fantástico accesorio que supone disponer de un diccionario en el kindle, ya que si no conoces una palabra en concreto sólo tienes que poner el cursor sobre la misma y casi de forma instantánea te dice lo que significa, o en mi caso, su traducción al español. En un futuro, cuando mi vocabulario me lo permita, le instalaré como defecto el diccionario de inglés-inglés, para que me de una definición de la palabra en cuestión, pero por el momento me conformo con la versión inglés-nivel-medio.

Guns es un ensayo en el que el autor estadounidense, a propósito de la última matanza a manos de un estudiante en un colegio se explaya dando su opinión sobre la libre circulación de armas en su país, y la doble falsa moralidad de la que hacen gala.

Con su particular estilo, King hace una defensa a ultranza del control de armas, ese que tan mal les suena a los estadounidenses. Desde nuestro punto de vista se ve como algo raro y lejano, pero también es cierto que es una de nuestras diferencias culturales. Lo que sí que es igual es la repercusión que le dan a la tragedia, que copa todos los noticiarios y programas de la televisión hasta que ocurre otro suceso que ocupa su lugar.

He de reconocer que, si bien he entendido el conjunto, sí que ha habido muchas partes que se me han escapado. Me ha vuelto a pasar lo mismo que con la Keyes, que he apuntado demasiado alto y he elegido un título no del todo adecuado a mi nivel. Primero porque es un título original, no uno de esos libros adaptados, y segundo porque al ser un ensayo contiene palabras más específicas del tema que trata (las armas), además de un lenguaje coloquial, normal en el estilo de King, que a veces he entendido y a veces no.

Pese a todo termino con un sentimiento optimista porque en general lo he entendido bastante bien, me ha parecido un tema interesante y recomendable. Es un alivio comprobar que no todos los estadounidenses son unos frikis armados hasta los dientes.

Además, ha sido una experiencia muy grata reconocer el estilo de King en su idioma original.

Volveré a leer en este idioma, ahora que ya me voy envalentonando.

Guns
Stephen King
Kindle Single
25 páginas (aprox.) 

lunes, 1 de abril de 2013

22/11/63, de Stephen King

¿Qué harías si pudieras viajar al pasado y cambiar la historia? Sólo tienes una oportunidad, de modo que tienes que escoger bien. Si vivieras en Estados Unidos lo tendrías claro: salvar al presidente John F. Kennedy.
Esa es la premisa con la que nos tientan en 22/11/63 título que hace referencia a la fecha del asesinato de Kennedy, pero no es la realidad. La verdad es que es una novela costumbrista que refleja la vida de los estadounidenses durante los años 60. Es una novela nostálgica, se ve que King añora los años de su juventud y de alguna manera quiso dejar reflejo de una década donde todo el mundo confiaba más en el prójimo, donde la vida era más fácil y más barata. Pero también había mucho racismo e ideas preconcebidas, no todo era de algodón rosa (y él mismo lo dice a través de sus personajes).
Acerca de la narración poca cosa nueva puedo decir. El rey es el rey, y sabes que no te va a fallar en algunas cosas. Por ejemplo, todos los personajes son profundos y reales, en un sólo párrafo es capaz de insuflarles vida. Pero vida real, con su pasado, con sus manías y con su lado oscuro (todos los personajes de King tienen un lado oscuro). Y la narración es descriptiva al detalle. Te cuenta la historia de tal manera que parece que estés viendo una película en tu cabeza, lo vives con las letras que lees porque te cuenta detalles tan pequeños que tienen que ser reales. Y la historia, pese a que tiene sus defectos, está bien hilada, sin apenas cabos sueltos (lo que me viene a la cabeza como cabo suelto probablemente no lo sea, lo comentaré más adelante), con sus momentos de intriga y su punto interesante que es el que hace que quieras continuar leyendo. Si no fuera por la magia de King no habría llegado a la mitad del libro.
Porque en el fondo me parece una estafa. El libro no trata sobre cómo salvar al presidente. El libro trata de Jake Epping, profesor, que viaja al pasado y conoce a Sady, también profesora. Y esta es la historia que más vale dentro del libro. La verdadera. Salvar al presidente es el decorado, la ambientación. Se extiende en detalles superfluos, en hilos que nada tienen que ver con la historia. Y lo más pedante, bajo mi punto de vista, es la información sobre Oswald, el asesino de Kennedy. Hace que Jake, el personaje principal, le espíe a cada momento, y nos cuenta su vida y milagros desde finales de la década de los cincuenta hasta el mismo día es que dispara al presidente. Dónde vivió, de qué manera, si emigró o no. Datos que en muchas ocasiones no son útiles para la historia. Y cuando, al final, pasa algo interesante que realmente contribuiría a la historia, concretamente a los por qués, lo desaprovecha y lo resuelve con un “no te lo puedo explicar porque yo mismo no lo sé”, que te deja con ganas de quemar el libro. Sinceramente, esa explicación es la que yo quería como lectora, y no dónde vivió un tipo que quería hacerse el importante y por eso decidió cometer un magnicidio.
Conclusión, si se hubiera llamado de otra manera, y se hubiera limitado a la historia de Jake y Sady, es probable que hubiera ganado más (incluso sin haber tirado del hilo suelto que digo). Pero así le sobra mucha paja a esta novela, que además me ha dejado con la sensación de que me han timado. Si eres fan total de King puede que le encuentres los puntos positivos que yo le he encontrado (los dos únicos), pero en general no la recomiendo.


22/11/63
Stephen King
Editorial Plaza y Janés
859 páginas.

martes, 5 de marzo de 2013

Tan dulce, tan amargo, de Roberto Carrasco

Un día recibí de correos dos libros que no esperaba. Me los mandó la editorial amablemente, y fue toda una sorpresa agradable. Tanto, que lo puse en twitter. Y Roberto contestó mi tuit, y una cosa llevó a la otra y al final acabó ofreciéndome su primera novela, Tan dulce, tan amargo. Acepté encantada. Sólo conozco a Roberto por sus tuits, y ahora también por su blog, llamado como su novela primogénita, pero no sé si es porque vive en Málaga o qué, que le tengo simpatía, y me llamaba la atención su forma de expresarse. Conocerle ha sido todo un acierto, porque he descubierto otro autor que se ha convertido en imprescindible en mi biblioteca. Y encima es fan de las Gárgolas, ¿qué más puedo pedir?
Tan dulce, tan amargo es una novela doble. Vamos, que son dos novelas cortas que no tienen nada que ver entre sí a las que han juntado en una novela. Son dos caras de una misma moneda, un lado amargo muy amargo y el otro dulce (aunque no tan dulce).
La novela comienza con el lado amargo (lo que ya contradice el título), en lo que yo creo que es un error. ¿Por qué? La misma reseña dará respuesta.
Roberto Carrasco (Foto extraída de su cuenta twitter)
Terrible deseo, la primera de las novelas cortas, es la confesión de un asesino preso que quiere dejar constancia de sus actos divinos antes de recoger su premio. Entramos así en la mente de un perturbado, de una forma totalmente inquietante somos testigos y cómplices en una espiral de violencia y sexo. A la par vamos conociendo la historia de Axel, un niño solitario y raro que huye de una casa a la que cree no pertenecer y va dando tumbos por la vida. Estas dos historias se mezclan, el presente y el pasado del perturbado, que es un Caín moderno; el presente de Axel y la historia de cómo llegó al mundo, hasta un final asombroso, y quizás el único posible.
La historia en sí es angustiosa y convulsiva, y a veces un poco desconcertante, pero lo que de verdad le da vida es la forma de narrarla. El estilo es serio, directo y rebelde. Sí, rebelde. Sé que es un adjetivo extraño para definir un texto, pero es el que se me ocurre. Agresivo, también. Y, sobre todo, lírico. Tiene una cadencia en la narración que a veces hace que te olvides incluso de la historia, o que la disfrutes a pesar de su brutalidad y salvajismo. Me recuerda al estilo de los primeros libros de Ray Loriga, un autor diferente e irreverente también. Me consta que a Roberto Carrasco le gusta Loriga, supongo que será un autor referente en su obra, pero no cae en la imitación. Tiene un estilo propio que le define y que le posiciona como autor fetiche en mi biblioteca. En este relato es provocador, y sin miedo a expresar lo que la historia le conmina necesariamente.
Y aquí viene la respuesta a la pregunta anterior. ¿Por qué Terrible Deseo debería haber ido en segundo lugar? (Bajo mi punto de vista, claro) Porque es tan brutal, tan visceral, tan aterrador y tan perturbador, que eclipsa totalmente a la parte dulce de la novela.
En Cerrado por Inventario, un dibujante de cómics regresa de la capital, donde trabaja para una revista, a su ciudad natal, en teoría para vender una propiedad de sus padres. La verdad es que huye de una relación insana y de la que no habría escapado si la otra parte no le hubiera dejado tirado en la calle. Una vez en su ciudad el destino se alía para devolverle los fantasmas de su pasado. ¿Será capaz de recomponerlo y seguir adelante?
Lo primero que se me ocurre es que es una historia más “normal”. Es una historia de amor en el que el desamor está presente, y el dolor de una relación malsana. La narración, aunque no tan impactante, es impecable. Los diálogos (en los que me fijo mucho, creo que estoy obsesionada) son totalmente creíbles (aunque no le doy un diez, tiene un notable como poco), y los personajes son todos muy profundos y bien dibujados, incluidos dos que me hicieron mucha gracia, las cuñadas y vecinas de la hermana del protagonista, que a mi me recordaron a las hermanastras de Cenicienta. Inlcuso ellas, que ponen la nota de humor y parecen más caricaturescas, son realistas. ¿Qué tiene de malo esta mitad de la novela? Nada. Absolutamente nada de malo. Es una historia que engancha, con buenos personajes y buenos diálogos. Lo que pasa es que va detrás de una tan impactante (incluido un final apoteósico), que te deja como vacía y con ganas de más (sadismo puro). Y lo que te dan es relax. Que entiendo la idea que tuvieron al hacer la composición así, para dejar al lector con las pulsaciones calmadas, pero conmigo personalmente eso no funciona.
Pero ya digo que la totalidad de la novela me ha encantado. Ha sido un acierto total. Y teniendo en cuenta que es la ópera prima del autor, Roberto Carrasco, estoy deseando leer más obras suyas para ver la evolución. Precisamente este año Tan Dulce, Tan Amargo cumple cinco años y lo celebra con una reedición. No creo que sea lectura apta para todos los públicos, porque es una historia muy gore, con mucho sexo insano y violencia gratuíta, pero a los que les gustan las novelas diferentes ésta les va a encantar. Leédla, valientes, si os atrevéis...